LIK
LIK pertenece a esa línea de bandas suecas que no intentan rediseñar el death metal, sino devolverle su filo más carnal con convicción plena. Formados en Estocolmo en 2014, aparecen claramente inscritos en la tradición del Swedish death metal, pero no como un ejercicio de museo ni como una réplica vacía de los años noventa. Desde su nombre, que en sueco significa “cadáver” o “cadáveres”, hasta su sonido y su imaginería, todo en la banda apunta a una comprensión muy concreta del género: riffs serrados, violencia directa, podredumbre melódica y una relación frontal con la muerte, la guerra y la destrucción.
Lo que vuelve importante a LIK no es sólo que sepan manejar bien el lenguaje clásico de su escena, sino que lo hacen con una energía que evita la sensación de tributo automático. Su música está claramente emparentada con la gran escuela de Estocolmo, con esa mezcla de agresión, groove y suciedad de guitarra que hizo del death metal sueco algo reconocible desde los primeros compases, pero LIK no suena a reconstrucción académica.
Suena a banda viva. Hay impulso, oficio y una capacidad real para escribir canciones que golpean con inmediatez sin quedarse en el puro gesto retro.
Su discografía principal deja ver bien esa consistencia. Tras el demo Behold the Beheaded en 2014, llegaron los largos Mass Funeral Evocation en 2015, Carnage en 2018, Misanthropic Breed en 2020 y Necro en 2025, además del EP Sthlm Death Metal en 2019. Esa secuencia muestra una banda que entendió muy pronto cuál era su identidad y que ha sabido afinarla sin volverla estéril.
LIK trabaja con todos los elementos que uno espera del death metal sueco de vieja escuela, pero sabe mantener el material tenso, memorioso y físicamente contundente.
Hay también una cualidad especialmente efectiva en cómo administran la melodía dentro de la brutalidad. No se trata de suavizar el ataque, sino de volverlo más punzante. Sus riffs suelen arrastrar esa mezcla de filo y mugre que hace que una canción no sólo sea pesada, sino también adictiva. Por eso LIK funciona tan bien: porque entiende que el death metal no vive únicamente de la densidad o de la velocidad, sino del modo en que un riff entra, se queda y deja una marca.
Highlights discográficos
Mass Funeral Evocation (2015)
El debut de LIK tiene la virtud de presentarlos sin rodeos y sin titubeos. Desde aquí ya está muy clara su deuda con el death metal sueco más clásico, pero también su capacidad para sonar urgentes y afilados en presente. El disco no se apoya únicamente en el tono de guitarra o en la estética mortuoria para convencer. Lo hace sobre todo desde el riff y desde una ejecución que entiende bien cómo combinar suciedad, gancho y violencia directa. Es un primer álbum que no pide paciencia ni indulgencia: entra con seguridad y deja claro desde temprano cuál será el terreno de la banda.
Carnage (2018)
Con Carnage, LIK refuerza todo lo que ya funcionaba en su debut y le da una forma todavía más compacta. Hay aquí una sensación de banda más asentada, más segura del tipo de impacto que quiere producir. El material conserva el ataque frontal y el espíritu de putrefacción callejera propio del estilo, pero se percibe también un mejor control del ritmo interno de las canciones. No es un disco que busque reinventar nada, y justamente ahí está una parte de su fuerza: en entender que el death metal puede seguir siendo feroz cuando está bien escrito y bien ejecutado.
Misanthropic Breed (2020)
Este disco suele sentirse como uno de los puntos más sólidos de su trayectoria. La violencia sigue ahí, pero hay una sensación de mayor precisión, de canciones que entran mejor y se quedan más tiempo. Una reseña en Metal Archives lo describía como su trabajo más fuerte hasta entonces y destacaba precisamente esa combinación de ferocidad y manejo efectivo del lenguaje clásico del swedeath. Eso encaja con la impresión que deja el álbum: no suena como una banda copiando un canon, sino como una banda dominándolo. Misanthropic Breed muestra a LIK con músculo, identidad y una comprensión muy fina de cómo hacer que la podredumbre también tenga forma.
Necro (2025)
Necro muestra a LIK en una etapa madura, todavía fiel a su raíz, pero con suficiente confianza para ensanchar ligeramente el espectro sin romper su núcleo. En Metal Archives se le describe como un disco más melódico, más audaz y más enérgico que sus antecesores, además de señalar momentos donde aparecen variaciones de tempo y algunos matices doom que enriquecen el conjunto. Eso importa porque evita la rigidez de una fórmula ya conocida. LIK sigue sonando sucio, agresivo y reconociblemente sueco, pero aquí esa identidad se siente más robusta, más dinámica y mejor integrada que nunca.